¿Tenemos la libertad para actuar según sea nuestra voluntad? Dos conceptos importantes: Libertad y Voluntad. Dos conceptos en torno a los cuales muchos filósofos, políticos, religiosos y científicos han discutido una y otra vez.Yo nací con ciertas características biológicas heredadas y determinadas por la combinación de los componentes de las células progenitoras de mis padres. Luego, la crianza, las posibilidades económicas de adquisición de mis padres, la cultura en que fui criado, las creencias particulares de mis padres y personas con las que me relacioné directa e indirectamente, entre muchas otras variables, interactuaron con mis predisposiciones psico-biológicas heredadas para ir dando lugar al ser que soy actualmente.
Sin perder de vista lo anterior, al reflexionar respecto de nuestro vivenciar cotidiano, concluyo que todas nuestras experiencias las vivimos de modo que son reguladas por nuestro pasado y nuestro futuro. Entonces, si bien somos activos a la hora de procesar la información que construimos a partir de nuestra interacción continua con el medio circundante, puedo plantear que somos pasivos/reactivos, también, porque tenemos un “rango de probabilidades” establecido para interactuar con el medio y construir la realidad.
¿Por qué hablo de todo esto? ¿A quién le interesa si la voluntad y la libertad son una ilusión o no, si podemos vivir satisfactoriamente dentro de esa ilusión? Bueno, para mí es importante por sus implicancias éticas y morales… ¿Por qué es mal visto que alguien obligue a otro a hacer algo que no quiere? La típica respuesta es que todos tenemos la libertad de elegir conforme sea nuestra voluntad. Al respecto, me parece que nuestra libertad no es tal sino hasta que nos hacemos conscientes de nuestro “rango de probabilidades”. ¿Y si no es así? Entonces, lo más probable es que la persona que actúa sin conocimiento de su “rango de probabilidades” sea más vulnerable a la influencia social, sea más complaciente, actúe de manera automática o use procesos cognitivos básicos y estereotipados para enfrentar la vida. Entonces, ¿cuán libre es una persona así? Me parece que poco o nada. Tiene su derecho a ejercer la libertad, pero no lo usa… porque no puede. Lo mismo sucede con su voluntad.
Con o sin tu permiso, creo que tengo la libertad de hacer lo que soy capaz de hacer: ejercer mi derecho a usar todos mis recursos para influenciarte. Por otro lado, tú tienes todo el derecho de hacer valer tu derecho a usar todos tus recursos para hacer lo que consideres mejor para ti… ya sea no dejar influenciarte, contra-influenciarme o dejarte influenciar. Si lo ejerces o no, es cosa tuya. Yo no tengo que responsabilizarme por eso.
De todas maneras, recordando que estoy en una sociedad donde este tipo de pensamientos son reprobados, debo admitir que estoy muy influenciado por sus normas sociales, por lo que, además de no tener la más mínima intención de dañarte, sino todo lo contrario, me es necesario ser transparente en mis acciones para darte la posibilidad de percatarte de lo que hago y puedas hacer algo al respecto… si así lo deseas.
Creo que, hasta ahora, he sido muy complaciente - aunque esto se deba a mi miedo de ser rechazado - y me he preocupado por no pasarte a llevar, dejando mis intereses a un lado, esperando que a ti o a alguien más le interese preocuparse por los míos. Han pasado años y no te he visto ahí, para mí, si quiera cuando estoy bien… ni hablar de los momentos en que estuve mal…
Aún así te quiero y me preocupo por ti… ¿Por qué? Porque nadie más lo hará. ¿Para qué? Para ser tener una vida satisfactoria a través de la tuya. No me preguntes por qué te quiero, porque no es una cuestión de voluntad ni de libertad. Es una cuestión de reactividad…
Cuídate y no me olvides… ya que si no me tienes cerca, nadie más se interesará por satisfacer tus necesidades. Eso es amistad… es amor… es estupidez… es ser Krypt-9, un superhéroe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario