lunes, 6 de octubre de 2008

Espada de doble filo



“Ahora lo comprendo… creo que ya lo había pensado antes, aunque ahora es diferente… Pero no estoy triste. Ya no puedo estarlo. No debo. No quiero. No me nace. Tengo un poco de miedo, pero estoy tranquilo. Pareciera que siempre lo supe. De hecho, así fue…


He estado caminando por la calle, por la ciudad, usando mi disfraz… mi disfraz de humano, de civil, de estudiante… y, de pronto, me doy cuenta que no era así. ¡Qué estúpido! En realidad era yo mismo usando un mal disfraz… uno que no me hacía pasar inadvertido. Me di cuenta que siempre lo he usado así para llamar la atención de los demás, para que alguien se acerque y me auxilie. Pero no pueden. Yo no se los permito. Soy muy rápido para ellos. Muy fuerte… Cualquier cosa que hagan la puedo anticipar. Me doy cuenta de sus pensamientos, sus emociones, sus motivaciones, incluso de cosas que ni ellos mismos se dan cuenta de sí.


Amor… difícil poder vivirlo al máximo. Prácticamente imposible. Las personas que he amado han intentado retribuírmelo, pero no lo han conseguido. Todos resultamos finalmente heridos. Lo siento. Es mi culpa. Quizás, si fuera ordinario, si no fuese tan reflexivo, si hablase de cosas cotidianas, si bailase, fumase y bebiese alcohol… quizás, si fuese una persona común y corriente, entonces, me querrías… nos amaríamos… me comprenderías y yo no tanto a ti…”

Krypt-9

Superman de otro universo

No hay comentarios: