miércoles, 19 de noviembre de 2008

Ave Fénix

La escisión está próxima. Hay que hacer algo… El miedo a perder lo que aún no se tiene es peligroso.

Hasta ahora he disfrutado de cómo la energía fluye a través de mí. Es una sensación grata, pero es tiempo de dar el siguiente paso. No está mal reflexionar y criticar las cosas, pero la vida no es sólo eso. Ahora no sólo seré un recipiente de la energía, sino que me impulsaré y liberaré, poco a poco, para recuperar mi esencia verdadera: energía. No sólo dejaré que la energía fluya a través de mí, sino que fluiré con ella, siendo ella, parte de ella y ella de mí. Es hora de comenzar a hacer lo que pienso. Hora de integrar quien soy: ideas, emociones, acciones, energía, etc.


Es así cómo he comenzado a hacer lo que quiero hacer. Quizás mis poderes pueden entregar placer tanto a quienes pretendo ayudar como a mí mismo… ¿Para qué vivir una vida dentro de mis pensamientos, reflexiones, críticas, temores, cálculos y conformismos si ello sólo me trae aplanamiento emocional o sufrimiento? Prefiero vivir, sufrir y disfrutar, antes que ensoñar y fantasear…


Aquí vamos de nuevo… hacia una nueva aventura, en que debo vencer mis miedos y alcanzar la promesa de una vida mejor.

lunes, 6 de octubre de 2008

Soy estúpido… ¡y qué!

¿Tenemos la libertad para actuar según sea nuestra voluntad? Dos conceptos importantes: Libertad y Voluntad. Dos conceptos en torno a los cuales muchos filósofos, políticos, religiosos y científicos han discutido una y otra vez.

Yo nací con ciertas características biológicas heredadas y determinadas por la combinación de los componentes de las células progenitoras de mis padres. Luego, la crianza, las posibilidades económicas de adquisición de mis padres, la cultura en que fui criado, las creencias particulares de mis padres y personas con las que me relacioné directa e indirectamente, entre muchas otras variables, interactuaron con mis predisposiciones psico-biológicas heredadas para ir dando lugar al ser que soy actualmente.

Sin perder de vista lo anterior, al reflexionar respecto de nuestro vivenciar cotidiano, concluyo que todas nuestras experiencias las vivimos de modo que son reguladas por nuestro pasado y nuestro futuro. Entonces, si bien somos activos a la hora de procesar la información que construimos a partir de nuestra interacción continua con el medio circundante, puedo plantear que somos pasivos/reactivos, también, porque tenemos un “rango de probabilidades” establecido para interactuar con el medio y construir la realidad.

¿Por qué hablo de todo esto? ¿A quién le interesa si la voluntad y la libertad son una ilusión o no, si podemos vivir satisfactoriamente dentro de esa ilusión? Bueno, para mí es importante por sus implicancias éticas y morales… ¿Por qué es mal visto que alguien obligue a otro a hacer algo que no quiere? La típica respuesta es que todos tenemos la libertad de elegir conforme sea nuestra voluntad. Al respecto, me parece que nuestra libertad no es tal sino hasta que nos hacemos conscientes de nuestro “rango de probabilidades”. ¿Y si no es así? Entonces, lo más probable es que la persona que actúa sin conocimiento de su “rango de probabilidades” sea más vulnerable a la influencia social, sea más complaciente, actúe de manera automática o use procesos cognitivos básicos y estereotipados para enfrentar la vida. Entonces, ¿cuán libre es una persona así? Me parece que poco o nada. Tiene su derecho a ejercer la libertad, pero no lo usa… porque no puede. Lo mismo sucede con su voluntad.

Con o sin tu permiso, creo que tengo la libertad de hacer lo que soy capaz de hacer: ejercer mi derecho a usar todos mis recursos para influenciarte. Por otro lado, tú tienes todo el derecho de hacer valer tu derecho a usar todos tus recursos para hacer lo que consideres mejor para ti… ya sea no dejar influenciarte, contra-influenciarme o dejarte influenciar. Si lo ejerces o no, es cosa tuya. Yo no tengo que responsabilizarme por eso.

De todas maneras, recordando que estoy en una sociedad donde este tipo de pensamientos son reprobados, debo admitir que estoy muy influenciado por sus normas sociales, por lo que, además de no tener la más mínima intención de dañarte, sino todo lo contrario, me es necesario ser transparente en mis acciones para darte la posibilidad de percatarte de lo que hago y puedas hacer algo al respecto… si así lo deseas.

Creo que, hasta ahora, he sido muy complaciente - aunque esto se deba a mi miedo de ser rechazado - y me he preocupado por no pasarte a llevar, dejando mis intereses a un lado, esperando que a ti o a alguien más le interese preocuparse por los míos. Han pasado años y no te he visto ahí, para mí, si quiera cuando estoy bien… ni hablar de los momentos en que estuve mal…

Aún así te quiero y me preocupo por ti… ¿Por qué? Porque nadie más lo hará. ¿Para qué? Para ser tener una vida satisfactoria a través de la tuya. No me preguntes por qué te quiero, porque no es una cuestión de voluntad ni de libertad. Es una cuestión de reactividad…

Cuídate y no me olvides… ya que si no me tienes cerca, nadie más se interesará por satisfacer tus necesidades. Eso es amistad… es amor… es estupidez… es ser Krypt-9, un superhéroe.

Un día normal

Voy caminando, paseando, disfrutando del mundo a mi rededor, del mundo del que formo parte y que forma parte de mí… es decir, disfrutando del cosmos que soy, que somos.

Camino, pienso en mis pies, mis piernas. Muevo una, luego, la otra. Un paso adelante y, luego, el otro. Me preocupo de dar bien el paso. Que mis piernas no se vean muy mal al caminar… que no se vea que mis rodillas tienden a juntarse. Piso con el borde externo de mi pie y, cuando hago fuerza para avanzar, me preocupo de que mi rodilla se mueva hacia fuera y no adentro. Luego, hago lo mismo con la otra pierna. Al principio es agotador, pero luego se me empieza a olvidar… La gente, los vehículos, la música, las aves, el humo, el ruido… todo sucede de forma lenta y monótona… Siento que esas formas de energía fluyen a mi rededor, a través de mí. Se transforman, cambian de dirección e intensidad. Me adormezco.

Siento algunos ruidos y me percato de que son voces de personas que conversan cerca de mí. A veces me concentro en codificar el idioma y entender lo que hablan. A veces me río. Otras, me enojo. A veces intervengo; sonrío para que no se asusten. Me miran extrañados. Me sonríen de vuelta. Les ayudo, me dan las gracias y continúo mi camino… ¿hacia dónde? No sé. Soy estudiante. Supongo que tengo que estudiar. ¿Para qué? Para poder seguir siendo yo. Para poder seguir siendo Krypt-9. Para seguir salvando a la humanidad. O sea, para seguir salvándome.

Levito, sonrío. Nada me preocupa. Estoy algo adormecido. Vuelo por los cielos y siento el viento fluir conmigo, en mí. La luz del sol me nutre. El agua de las nubes me refresca.

Quiero brindarle al mundo entero la experiencia de sentirse libres, frescos, llenos de música apasionada. Quiero ayudar a las personas con lo mejor de mí. Quiero que la gente no sea más agresiva ni tenga motivos para ser partícipe de la destrucción ni del sufrimiento. Sonreír, cerrar los ojos, volar, abrazarnos. Caernos, golpearnos, reírnos, acompañarnos. Nadar, bucear, recostarse en praderas exquisitas, sentir el agua de una cascada fluir a través de nosotros.

Si me ves pasar y me quedo mirándote es porque disfruto de ti. Porque disfrutamos de nosotros. Porque me pierdo en el cosmos que conformamos y nos conforma. Porque me fusiono contigo… Si, por otro lado, soy agresivo contigo, perdón… Aunque también es parte del cosmos serlo, no me gusta causar dolor gratuito en los demás… a menos, claro, que seas alguien que teniendo superpoderes, como yo, los uses para dañar a los demás y destruir el equilibrio natural de las cosas, es decir, a menos que seas un super-villano… entonces, no me importará usar el medio que sea necesario para, tarde o temprano, lograr que te transformes, al menos, en un superhéroe…

Espada de doble filo



“Ahora lo comprendo… creo que ya lo había pensado antes, aunque ahora es diferente… Pero no estoy triste. Ya no puedo estarlo. No debo. No quiero. No me nace. Tengo un poco de miedo, pero estoy tranquilo. Pareciera que siempre lo supe. De hecho, así fue…


He estado caminando por la calle, por la ciudad, usando mi disfraz… mi disfraz de humano, de civil, de estudiante… y, de pronto, me doy cuenta que no era así. ¡Qué estúpido! En realidad era yo mismo usando un mal disfraz… uno que no me hacía pasar inadvertido. Me di cuenta que siempre lo he usado así para llamar la atención de los demás, para que alguien se acerque y me auxilie. Pero no pueden. Yo no se los permito. Soy muy rápido para ellos. Muy fuerte… Cualquier cosa que hagan la puedo anticipar. Me doy cuenta de sus pensamientos, sus emociones, sus motivaciones, incluso de cosas que ni ellos mismos se dan cuenta de sí.


Amor… difícil poder vivirlo al máximo. Prácticamente imposible. Las personas que he amado han intentado retribuírmelo, pero no lo han conseguido. Todos resultamos finalmente heridos. Lo siento. Es mi culpa. Quizás, si fuera ordinario, si no fuese tan reflexivo, si hablase de cosas cotidianas, si bailase, fumase y bebiese alcohol… quizás, si fuese una persona común y corriente, entonces, me querrías… nos amaríamos… me comprenderías y yo no tanto a ti…”

Krypt-9

Superman de otro universo

domingo, 28 de septiembre de 2008

Superhero (Parte 2)

… Salgo con pseudo-amigos (de los autodenominados gay, bisexuales y/o hetero - qué feo ha de sonar que use esos criterios de clasificación, pero lo hago a propósito, para que sientan cómo me he sentido durante tanto tiempo y cómo me he ido a costumbrando-) a pasar un momento agradable, pero no congeniamos. Simplemente me exigen más cosas… “sé así, sé asá”… “¿Por qué no tomas?” (por el tema del alcohol)… “¿Por qué no fumas?” (cigarro o marihuana)… “¿Por qué no bailas?”… “no hables tanto… cállate un rato, por favor” (con ironía) Y, así, sucesivamente. Voy a discos y/o pubs gay y hetero, pero es lo mismo en todos lados… Entonces, cabe pensar que “el que está mal es uno no los demás… no pueden estar mal la mayoría” (palabras de mi madre). Puede ser. Pero creo que, si tengo la posibilidad de callar, de hablar, de tratar unos temas y no otros, de bailar o no, de drogarme o no, entonces, independientemente de los juicios de bueno o malo, mis opciones son válidas y, deberían ser aceptadas. Comprendería que me criticaran un intento de volar, saltando de un rascacielos, ya que no puedo hacerlo. Pero, bueno. Es lo que hay... Un mundo que te obliga XD

Estudio psicología. He estado tratando de comprender a las personas desde los 8 años, aproximadamente. Estoy cansado. Siento que he estado tratando de comprenderLOS y comprenderME, como algo totalmente distinto. Es sólo hace 2 años que vengo haciendo el intento de comprenderNOS en interacción. Pero eso no cambia las cosas.



CON UN GRAN PODER VIENE UNA GRAN RESPONSABILIDAD


Los superhéroes, la mayoría de las veces, están ayudando y solucionando los problemas de los humanos. Problemas que, en el mundo real, son solucionados y prevenidos por nosotros mismos. Es tan ridículo, que siempre se hace alusión a superhéroes bajando gatitos de árboles o capturando a ladrones de banco. ¡Qué patético! ¡Qué horroroso!


Con el tiempo he aprendido muchas cosas de los humanos. He aprendido a caminar como lo hacen los demás, aunque muchas veces tengo que estar haciéndolo conscientemente, para no hacer el ridículo. He tenido que acostumbrarme a hablar con coloquios como el cachay, querí, podí, tení, eso (como punto final) y weá (como comodín), entre otros. He aprendido a usar ropa de hombre o alternativa, pero nunca de mujer, afeminada o perteneciente a alguna tribu urbana. Me basta con ser un, supuesto, gay reprimido por la sociedad… que, al fin y al cabo, ya dominó y determinó mi construcción social interior… y todo lo que he aprendido me ha servido para adquirir ciertas habilidades y estrategias psicosociales con las que me he convertido en un ser poderoso. En un superhéroe… así como lo es cualquier humano que maneja ciertas habilidades con las que resolver los problemas simples de la vida que otros no se dan el trabajo de resolver por sí mismos…



… y ahí aparece mi problema. ¿Hasta qué punto tengo que usar mis habilidades para solucionar problemas y dificultades que surgen en mi relación con otros, pero sin la ayuda, la participación, el interés y/o el esfuerzo de los demás? O sea, conozco a mucha gente que, en su relación conmigo y/o los demás, ayudan a generar un sistema autodestructivo y no hacen cosa alguna para remediarlo. Tratan de ignorarlo, se distancian y externalizan todo origen, forma y consecuencia del problema al contexto o a la otra persona, sin hacerse cargo de su responsabilidad. Entonces… como todo superhéroe estúpido que soy, o que es el otro, uno tiene que hacerse cargo, porque no quiere sufrir ni hacer sufrir al otro. No obstante, siempre intento comunicarme con el otro y orientarlo a usar su poder con responsabilidad para que, en conjunto, solucionemos nuestras dificultades. ¡Já! ¡Qué estúpido e iluso soy! “¿Para qué me voy a preocupar – pensará el otro – si a quien le preocupa hacer un cambio en la relación y quien la ve como autodestructiva es Jonathan? Es su construcción de la realidad. Él lo ve así y él tiene que solucionarlo consigo mismo. A mí no me compete.”


Y ahí me quedo. Maniatado. Puedo seguir tratando de persuadirlo a ver las cosas de otra manera y sin tener resultados hasta que me canse o el otro, afectado por los problemas de la relación que no quiere admitir, me abandone. Puedo optar por construir mi relación con el otro de forma egoísta, viendo costos y recompensas y trivializando su actitud. O, simplemente, puedo abandonarlo para evitar desperdiciar mi tiempo y otros recursos mentales en una relación tortuosa en la que el único que se esfuerza por hacerse cargo de su poder soy yo.

¿Y tú? ¿Has intentado salvar el mundo? ¿Tu mundo? ¿El que construyes junto a los seres que dices amar o apreciar? ¿Cuán humilde y valiente eres como para aceptar esa responsabilidad? Yo aviso que se me está acabando, lentamente, la energía para seguir siendo un superhéroe sobre-demandado en una sociedad que no quiere aprender a bajar sus gatitos de los árboles, a evitar que éstos suban o, simplemente, a despreocuparse de que éstos lo hagan, ya que en algún momento bajarán. Así como también estoy perdiendo la esperanza de encontrarme con otros superhéroes que me socorran y estén ahí para cuando yo me desvanezca…

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Superhero (Parte 1)

“... But just because you can beat him up, doesn’t give you the right to. Remember, with great power comes great responsibility.”

Solo, rechazado… auto-rechazado, fuerte, inteligente, simple, moralista, colectivista, emotivo, exigido e incomprendido. Esas, entre otras, son las características que me unen a Superman. Por si a alguien le intrigaba el porqué de mi blog.

Tengo rabia. Estoy harto. Me agota que la humanidad me exija que sea de una manera y que no sea de otra. Siempre demandando, condenando, indicando la norma con la que se mide cada ser humano… y ni siquiera me concibo humano. Mi madre y varios otros, pero mi madre: “El reloj no se usa en la muñeca derecha… así lo usan las mujeres”… “Debes peinarte en tal dirección, no en la otra… así lo usan los hombres”… “Se ven tan bien los hombres cuando caminan moviendo los brazos… mira esos de allá… mira cómo lo hacen… parecen relajados, seguros de sí mismos”… “Los hombres no usan jeans ajustados… menos mal que a ti no te interesa usarlos así”… “Cuando las personas se sienten así o asá, siempre hacen esto o esto otro”… “Si vas a hacer o sentir esto, entonces debes hacer y sentir esto otro”… “Nadie tiene derecho a criticarle a otro algún defecto o conducta inapropiada si ha hecho lo mismo”

Entonces, ¿qué? ¿Debo sentir lo que otros me dicen que sienta dada ciertas condiciones y circunstancias? ¿Y si no lo hago… cómo debo sentir? Además, ¿cómo expreso lo que siento si no es a través de lo consensuado socialmente?

Resulta que, supuestamente, soy humano, pero no queda claro el porqué. ¿Porque pienso, soy consciente y/o soy un ente con voluntad? ¿Y qué pasa con un organismo en el útero de una mujer que lleva 1 día de gestación? Dudo que sea capaz de esas cosas. ¿Y aquéllos con problemas cerebrales-mentales severos, que no se pueden comunicar con nosotros a voluntad, no son conscientes de lo que ocurre a su alrededor? ¿Qué sucede con aquéllos que entran en un estado vegetal? Entonces, definamos a un ser humano a partir de sus características anatómicas. Pero hay organismos, supuestamente humanos, que nacen sin todos sus órganos biológicos y otros que nacen con órganos de más. Y, así, continuamos buscando criterios y mezclando. Ni siquiera sirve pensar en las potencialidades, porque es muy ambiguo y no todos las comparten.

Resulta que, supuestamente, un hombre que se enamora y mantiene relaciones socio-erótico-sexuales con otros hombres es un homosexual, pero si a veces lo ha hecho con mujeres, entonces es bisexual. Pero si el sujeto asegura que no siente atracción por los hombres y/o por las mujeres en general, entonces entra en una crisis de identidad sexual. ¿Por qué? Porque tiene que definirse. La sociedad lo exige. Pero si la sociedad no lo hiciese, seríamos personas más libres, sinceras, relajadas y con menos trastornos psicosociales…

viernes, 19 de septiembre de 2008

Atardecer

Lágrimas… ¿por qué no acuden a mí? ¿Por qué me han abandonado? ¿No ven que necesito de su poder regenerador?

Angustia y pena; opresión en mi pecho, suspiros, palpitaciones, mariposas en la guata… Soledad, incomprensión, miedo a los juicios y las críticas, abandono, no saber qué hacer… no saber qué hacer, cómo actuar, qué pensar… ¿Quién me ayuda? ¿Qué debo decir? ¿Está bien que haga esto… ahora… aquí? ¿Cómo me muevo? ¿Está bien que piense sobre esto o sólo debo actuar movido por mis impulsos y disfrutar de la vida? ¿Se entendió lo que dije o debo decirlo de otra forma? ¿Acaso mi tono de voz dio a entender otra cosa? Disculpa. No quise herirte…. No quise herirme… ¿Cómo sabré si el nombre que le doy a mis sentimientos corresponde con el que le dan los demás estas sensaciones e ideas? Ayúdame a saber interpretar bien mis emociones. Abrázame. Acompáñame. No me odies. No te avergüences de mi debilidad. No me obligues a ser quien no soy. Bésame, acaríciame. Piensa en mí. Acompáñame en las buenas, que en las malas ya se sobrevivir. Hazme llorar de amor y de ternura. Muere junto a mí…

… … …

Fuerza, decisión, ESPERANZA, alegría, esfuerzo, disfrute, pasión, seguridad, confianza… Es lo que me queda… y no dudaré en seguir sobreviviendo, usando estas herramientas… No tengo otra opción. La música me ayuda… es mi compañera solitaria… Ojalá algún día aparezcas… recobres tu forma original… con la que te conocí, a partir de la cual comencé a admirarte y a amarte. Sólo, no te demores mucho… que me marchito antes de florecer, antes de mostrarme en todo mi esplendor…

… ¡Qué estúpido! Me acordé que puedo expresarme al máximo y que me había propuesto hacerlo independientemente de que tú aparecieras… ya que, ¿quién sabe?, puedo vivir sin ti o, en una de esas casualidades de la vida, te logro atraer de vuelta a mí… ¡Gracias, música!

¡¡¡Gracias, August Rush!!!

miércoles, 17 de septiembre de 2008

La felicidad

Parece ser que, de una forma u otra, todos buscamos la felicidad.

¿Por qué vives? ¿Por qué o para qué te levantas todos los días a hacer un conjunto de cosas - generalmente, dentro del mismo repertorio de comportamientos - interactuando con otras personas, satisfaciendo necesidades de todo tipo, hasta volver a acostarte y dormir para, posteriormente, la próxima vez que abras los ojos, continuar haciendo lo mismo?

Conozco a algunos que me dirían que me sustento en prejuicios, que mi pensamiento es muy lineal, etc. En fin: me criticarían. Pero si obviamos todos esos mecanismos de defensa y aceptamos que esta pregunta se la ha hecho ‘medio mundo’, entonces, podríamos intentar resolverla… o si quieres que sea más humilde, entonces, reflexionemos acerca de la felicidad.

Esta pregunta supone, primero, que la felicidad existe y, segundo, que la felicidad es una cosa, un algo alcanzable… como una meta. Así, pues, cabe preguntarse: ¿qué se hace una vez lograda la meta? Obtuve mi premio. Luego, ¿qué? Supongamos que soy creyente católico al mismo tiempo de que aquel dios ‘realmente’ existe y, finalmente, resucito y vivo eternamente adorando a este dios, siendo feliz para siempre. ¿Qué se supone que haga con esa felicidad? ¿Esa cosa? Voy saltando y riendo con las hormonas revolucionadas eternamente, ya que no me puedo morir ni enfermar por la excesiva producción de ciertas moléculas químicas. Me parece que de hacer eso por la eternidad, volvería nuevamente a la monotonía… a la rutina y la felicidad ya no sería vivida como tal… a menos que la felicidad fuese progresivamente aumentando. En fin. Ese es un terreno jabonoso en el que no me desenvolveré más, ya que no adoraría al dios católico ni a ningún otro aunque se me ofreciera la felicidad a cambio… Pero ese es otro tema.

Y si suponemos que tengo 65 años y alcancé la felicidad… ya que, según dicen, no es tarea fácil alcanzarla… y estoy siendo optimista, porque supuestamente uno alcanza la sabiduría, la felicidad y todas las cosas importantes en la vejez, antes de morir… ya que uno nunca termina de crecer como persona y todas esas cosas…

Al parecer, por lo tanto, no nos sirve el preocuparnos por alcanzar la felicidad como meta ni como medio para alcanzar un fin. Pero si no nos esforzamos ni somos ‘buenas personas’ vamos a llegar a viejos y a morir siendo miserables. O sea, si me esfuerzo y sufro toda la vida tratando de alcanzar la punta de la pirámide de Maslow, tendré el consuelo de morir habiéndolo conseguido unos momentos antes, pero si no lo hago… si vivo de ‘los placeres de la vida’ y no me preocupo por estas cosas, entonces nunca habré logrado la felicidad. ¡Qué ironía!

Creo que prefiero creer en otra cosa… porque todos tenemos derecho a creer en lo que queramos, ¿no? Creo que es mejor pensar que la vida no se vive para alcanzar tales metas, sino que éstas son una mera consecuencia de cómo vivamos nuestras vidas… enfatizando el ‘cómo' vivimos por sobre el ‘paraqué’ o el ‘porqué’ vivimos. Así, de hecho, puedo decir que el ser feliz tiene más que ver con una disposición, el talante con que se vive.

Pero la pregunta inicial no está resuelta. ¿Por qué vivimos? ¿Por qué nos levantamos cada mañana y vivimos todas esas cosas? Creo que esa respuesta le pertenece a cada uno… la felicidad, un concepto tan amplio y manoseado por la sociedad, no creo que sea esa respuesta. En mi caso, esa respuesta no es importante. “Vivo para justificar mi vida. Que yo recuerde, no pedí nacer, pero no me molesta. He sufrido, he disfrutado… he crecido y he estado siendo consciente de muchas cosas. Formo parte de un universo al que podría beneficiar con mi existencia y, sobretodo, no quiero que lo que he vivido hasta aquí haya servido de nada para mi familia, la sociedad, el planeta, el universo… o multiverso… el cosmos…”

¿Y tú? ¿Por qué vives? ¿Para qué vives? ¿Cómo vives? ¿Se justifica desde un punto de vista racional, irracional, emocional, mágico y/o religioso tu existencia y tu forma de existir?