lunes, 6 de octubre de 2008

Soy estúpido… ¡y qué!

¿Tenemos la libertad para actuar según sea nuestra voluntad? Dos conceptos importantes: Libertad y Voluntad. Dos conceptos en torno a los cuales muchos filósofos, políticos, religiosos y científicos han discutido una y otra vez.

Yo nací con ciertas características biológicas heredadas y determinadas por la combinación de los componentes de las células progenitoras de mis padres. Luego, la crianza, las posibilidades económicas de adquisición de mis padres, la cultura en que fui criado, las creencias particulares de mis padres y personas con las que me relacioné directa e indirectamente, entre muchas otras variables, interactuaron con mis predisposiciones psico-biológicas heredadas para ir dando lugar al ser que soy actualmente.

Sin perder de vista lo anterior, al reflexionar respecto de nuestro vivenciar cotidiano, concluyo que todas nuestras experiencias las vivimos de modo que son reguladas por nuestro pasado y nuestro futuro. Entonces, si bien somos activos a la hora de procesar la información que construimos a partir de nuestra interacción continua con el medio circundante, puedo plantear que somos pasivos/reactivos, también, porque tenemos un “rango de probabilidades” establecido para interactuar con el medio y construir la realidad.

¿Por qué hablo de todo esto? ¿A quién le interesa si la voluntad y la libertad son una ilusión o no, si podemos vivir satisfactoriamente dentro de esa ilusión? Bueno, para mí es importante por sus implicancias éticas y morales… ¿Por qué es mal visto que alguien obligue a otro a hacer algo que no quiere? La típica respuesta es que todos tenemos la libertad de elegir conforme sea nuestra voluntad. Al respecto, me parece que nuestra libertad no es tal sino hasta que nos hacemos conscientes de nuestro “rango de probabilidades”. ¿Y si no es así? Entonces, lo más probable es que la persona que actúa sin conocimiento de su “rango de probabilidades” sea más vulnerable a la influencia social, sea más complaciente, actúe de manera automática o use procesos cognitivos básicos y estereotipados para enfrentar la vida. Entonces, ¿cuán libre es una persona así? Me parece que poco o nada. Tiene su derecho a ejercer la libertad, pero no lo usa… porque no puede. Lo mismo sucede con su voluntad.

Con o sin tu permiso, creo que tengo la libertad de hacer lo que soy capaz de hacer: ejercer mi derecho a usar todos mis recursos para influenciarte. Por otro lado, tú tienes todo el derecho de hacer valer tu derecho a usar todos tus recursos para hacer lo que consideres mejor para ti… ya sea no dejar influenciarte, contra-influenciarme o dejarte influenciar. Si lo ejerces o no, es cosa tuya. Yo no tengo que responsabilizarme por eso.

De todas maneras, recordando que estoy en una sociedad donde este tipo de pensamientos son reprobados, debo admitir que estoy muy influenciado por sus normas sociales, por lo que, además de no tener la más mínima intención de dañarte, sino todo lo contrario, me es necesario ser transparente en mis acciones para darte la posibilidad de percatarte de lo que hago y puedas hacer algo al respecto… si así lo deseas.

Creo que, hasta ahora, he sido muy complaciente - aunque esto se deba a mi miedo de ser rechazado - y me he preocupado por no pasarte a llevar, dejando mis intereses a un lado, esperando que a ti o a alguien más le interese preocuparse por los míos. Han pasado años y no te he visto ahí, para mí, si quiera cuando estoy bien… ni hablar de los momentos en que estuve mal…

Aún así te quiero y me preocupo por ti… ¿Por qué? Porque nadie más lo hará. ¿Para qué? Para ser tener una vida satisfactoria a través de la tuya. No me preguntes por qué te quiero, porque no es una cuestión de voluntad ni de libertad. Es una cuestión de reactividad…

Cuídate y no me olvides… ya que si no me tienes cerca, nadie más se interesará por satisfacer tus necesidades. Eso es amistad… es amor… es estupidez… es ser Krypt-9, un superhéroe.

Un día normal

Voy caminando, paseando, disfrutando del mundo a mi rededor, del mundo del que formo parte y que forma parte de mí… es decir, disfrutando del cosmos que soy, que somos.

Camino, pienso en mis pies, mis piernas. Muevo una, luego, la otra. Un paso adelante y, luego, el otro. Me preocupo de dar bien el paso. Que mis piernas no se vean muy mal al caminar… que no se vea que mis rodillas tienden a juntarse. Piso con el borde externo de mi pie y, cuando hago fuerza para avanzar, me preocupo de que mi rodilla se mueva hacia fuera y no adentro. Luego, hago lo mismo con la otra pierna. Al principio es agotador, pero luego se me empieza a olvidar… La gente, los vehículos, la música, las aves, el humo, el ruido… todo sucede de forma lenta y monótona… Siento que esas formas de energía fluyen a mi rededor, a través de mí. Se transforman, cambian de dirección e intensidad. Me adormezco.

Siento algunos ruidos y me percato de que son voces de personas que conversan cerca de mí. A veces me concentro en codificar el idioma y entender lo que hablan. A veces me río. Otras, me enojo. A veces intervengo; sonrío para que no se asusten. Me miran extrañados. Me sonríen de vuelta. Les ayudo, me dan las gracias y continúo mi camino… ¿hacia dónde? No sé. Soy estudiante. Supongo que tengo que estudiar. ¿Para qué? Para poder seguir siendo yo. Para poder seguir siendo Krypt-9. Para seguir salvando a la humanidad. O sea, para seguir salvándome.

Levito, sonrío. Nada me preocupa. Estoy algo adormecido. Vuelo por los cielos y siento el viento fluir conmigo, en mí. La luz del sol me nutre. El agua de las nubes me refresca.

Quiero brindarle al mundo entero la experiencia de sentirse libres, frescos, llenos de música apasionada. Quiero ayudar a las personas con lo mejor de mí. Quiero que la gente no sea más agresiva ni tenga motivos para ser partícipe de la destrucción ni del sufrimiento. Sonreír, cerrar los ojos, volar, abrazarnos. Caernos, golpearnos, reírnos, acompañarnos. Nadar, bucear, recostarse en praderas exquisitas, sentir el agua de una cascada fluir a través de nosotros.

Si me ves pasar y me quedo mirándote es porque disfruto de ti. Porque disfrutamos de nosotros. Porque me pierdo en el cosmos que conformamos y nos conforma. Porque me fusiono contigo… Si, por otro lado, soy agresivo contigo, perdón… Aunque también es parte del cosmos serlo, no me gusta causar dolor gratuito en los demás… a menos, claro, que seas alguien que teniendo superpoderes, como yo, los uses para dañar a los demás y destruir el equilibrio natural de las cosas, es decir, a menos que seas un super-villano… entonces, no me importará usar el medio que sea necesario para, tarde o temprano, lograr que te transformes, al menos, en un superhéroe…

Espada de doble filo



“Ahora lo comprendo… creo que ya lo había pensado antes, aunque ahora es diferente… Pero no estoy triste. Ya no puedo estarlo. No debo. No quiero. No me nace. Tengo un poco de miedo, pero estoy tranquilo. Pareciera que siempre lo supe. De hecho, así fue…


He estado caminando por la calle, por la ciudad, usando mi disfraz… mi disfraz de humano, de civil, de estudiante… y, de pronto, me doy cuenta que no era así. ¡Qué estúpido! En realidad era yo mismo usando un mal disfraz… uno que no me hacía pasar inadvertido. Me di cuenta que siempre lo he usado así para llamar la atención de los demás, para que alguien se acerque y me auxilie. Pero no pueden. Yo no se los permito. Soy muy rápido para ellos. Muy fuerte… Cualquier cosa que hagan la puedo anticipar. Me doy cuenta de sus pensamientos, sus emociones, sus motivaciones, incluso de cosas que ni ellos mismos se dan cuenta de sí.


Amor… difícil poder vivirlo al máximo. Prácticamente imposible. Las personas que he amado han intentado retribuírmelo, pero no lo han conseguido. Todos resultamos finalmente heridos. Lo siento. Es mi culpa. Quizás, si fuera ordinario, si no fuese tan reflexivo, si hablase de cosas cotidianas, si bailase, fumase y bebiese alcohol… quizás, si fuese una persona común y corriente, entonces, me querrías… nos amaríamos… me comprenderías y yo no tanto a ti…”

Krypt-9

Superman de otro universo