… Salgo con pseudo-amigos (de los autodenominados gay, bisexuales y/o hetero - qué feo ha de sonar que use esos criterios de clasificación, pero lo hago a propósito, para que sientan cómo me he sentido durante tanto tiempo y cómo me he ido a costumbrando-) a pasar un momento agradable, pero no congeniamos. Simplemente me exigen más cosas… “sé así, sé asá”… “¿Por qué no tomas?” (por el tema del alcohol)… “¿Por qué no fumas?” (cigarro o marihuana)… “¿Por qué no bailas?”… “no hables tanto… cállate un rato, por favor” (con ironía) Y, así, sucesivamente. Voy a discos y/o pubs gay y hetero, pero es lo mismo en todos lados… Entonces, cabe pensar que “el que está mal es uno no los demás… no pueden estar mal la mayoría” (palabras de mi madre). Puede ser. Pero creo que, si tengo la posibilidad de callar, de hablar, de tratar unos temas y no otros, de bailar o no, de drogarme o no, entonces, independientemente de los juicios de bueno o malo, mis opciones son válidas y, deberían ser aceptadas. Comprendería que me criticaran un intento de volar, saltando de un rascacielos, ya que no puedo hacerlo. Pero, bueno. Es lo que hay... Un mundo que te obliga XD
Estudio psicología. He estado tratando de comprender a las personas desde los 8 años, aproximadamente. Estoy cansado. Siento que he estado tratando de comprenderLOS y comprenderME, como algo totalmente distinto. Es sólo hace 2 años que vengo haciendo el intento de comprenderNOS en interacción. Pero eso no cambia las cosas.
CON UN GRAN PODER VIENE UNA GRAN RESPONSABILIDAD
Los superhéroes, la mayoría de las veces, están ayudando y solucionando los problemas de los humanos. Problemas que, en el mundo real, son solucionados y prevenidos por nosotros mismos. Es tan ridículo, que siempre se hace alusión a superhéroes bajando gatitos de árboles o capturando a ladrones de banco. ¡Qué patético! ¡Qué horroroso!
Con el tiempo he aprendido muchas cosas de los humanos. He aprendido a caminar como lo hacen los demás, aunque muchas veces tengo que estar haciéndolo conscientemente, para no hacer el ridículo. He tenido que acostumbrarme a hablar con coloquios como el cachay, querí, podí, tení, eso (como punto final) y weá (como comodín), entre otros. He aprendido a usar ropa de hombre o alternativa, pero nunca de mujer, afeminada o perteneciente a alguna tribu urbana. Me basta con ser un, supuesto, gay reprimido por la sociedad… que, al fin y al cabo, ya dominó y determinó mi construcción social interior… y todo lo que he aprendido me ha servido para adquirir ciertas habilidades y estrategias psicosociales con las que me he convertido en un ser poderoso. En un superhéroe… así como lo es cualquier humano que maneja ciertas habilidades con las que resolver los problemas simples de la vida que otros no se dan el trabajo de resolver por sí mismos…

… y ahí aparece mi problema. ¿Hasta qué punto tengo que usar mis habilidades para solucionar problemas y dificultades que surgen en mi relación con otros, pero sin la ayuda, la participación, el interés y/o el esfuerzo de los demás? O sea, conozco a mucha gente que, en su relación conmigo y/o los demás, ayudan a generar un sistema autodestructivo y no hacen cosa alguna para remediarlo. Tratan de ignorarlo, se distancian y externalizan todo origen, forma y consecuencia del problema al contexto o a la otra persona, sin hacerse cargo de su responsabilidad. Entonces… como todo superhéroe estúpido que soy, o que es el otro, uno tiene que hacerse cargo, porque no quiere sufrir ni hacer sufrir al otro. No obstante, siempre intento comunicarme con el otro y orientarlo a usar su poder con responsabilidad para que, en conjunto, solucionemos nuestras dificultades. ¡Já! ¡Qué estúpido e iluso soy! “¿Para qué me voy a preocupar – pensará el otro – si a quien le preocupa hacer un cambio en la relación y quien la ve como autodestructiva es Jonathan? Es su construcción de la realidad. Él lo ve así y él tiene que solucionarlo consigo mismo. A mí no me compete.”
Y ahí me quedo. Maniatado. Puedo seguir tratando de persuadirlo a ver las cosas de otra manera y sin tener resultados hasta que me canse o el otro, afectado por los problemas de la relación que no quiere admitir, me abandone. Puedo optar por construir mi relación con el otro de forma egoísta, viendo costos y recompensas y trivializando su actitud. O, simplemente, puedo abandonarlo para evitar desperdiciar mi tiempo y otros recursos mentales en una relación tortuosa en la que el único que se esfuerza por hacerse cargo de su poder soy yo.
¿Y tú? ¿Has intentado salvar el mundo? ¿Tu mundo? ¿El que construyes junto a los seres que dices amar o apreciar? ¿Cuán humilde y valiente eres como para aceptar esa responsabilidad? Yo aviso que se me está acabando, lentamente, la energía para seguir siendo un superhéroe sobre-demandado en una sociedad que no quiere aprender a bajar sus gatitos de los árboles, a evitar que éstos suban o, simplemente, a despreocuparse de que éstos lo hagan, ya que en algún momento bajarán. Así como también estoy perdiendo la esperanza de encontrarme con otros superhéroes que me socorran y estén ahí para cuando yo me desvanezca…




