domingo, 14 de agosto de 2011

Quiero...

Quiero encontrar la forma de organizar mis conocimientos, de modo de generar una creencia de trascendencia que me satisfaga; sentir que vale la pena esforzarme por conseguirla, aún con la amenaza de muerte inminente, y poder sentirme feliz, tanto en el proceso, como en su obtención; diseñar mi propia forma de karpe diem basada en la trascendencia. Así, aunque muera en el proceso, estaré feliz, porque la idea que me motivó a iniciar el proceso, esa idea es la que me hace estar tranquilo y feliz.

Sin embargo, también quiero dejar de existir, desaparecer; quiero dejar de sentir, pensar, preocuparme, sufrir… vivir.

Quiero que me perdonen por ser yo… quiero caer, descansar y que alguien me rescate de este pesar… quiero dejar de fingir.

Quiero que la gente… quiero que las personas se preocupen sí mismas y resuelvan sus problemas sin mí… Quiero que la gente no dependa más de mí, que no me culpe, condene, prejuzgue ni sienta tristeza o compasión por mí… no sin conocerme.

Quiero volar y dejar de ser consciente de mí mismo.

Quiero a Leandro.

Todo esto es lo que quiero… pero es imposible… sin embargo, no puedo desear otra cosa.

Por esto lloro, tengo rabia, estoy cansado y frustrado… ¿vale la pena vivir así?

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